Caminar juntas no siempre es lo mismo. Hay días en los que solo es un paseo. Y otros… en los que se convierte en algo más.
En ese momento en el que no hace falta corregir, ni anticiparse, ni pensar demasiado. Solo ir.
Como si todo encontrara su lugar de forma natural. Como si os entendierais sin necesidad de hacerlo evidente.
Y entonces se nota. En cómo se mueve. En cómo se mantiene cerca. No porque tenga que hacerlo. Sino porque quiere.