Por qué nació Adelluky: cuando todo lo que encuentras se queda pequeño

Persona y perro compartiendo un momento de complicidad en casa

Quizá tú también has sentido que faltaba algo

Cuando llegó a tu vida, seguramente empezaste a buscar todo lo que necesitaba.

Una cama.

Una correa.

Un collar.

Comparaste opciones, leíste características e intentaste elegir bien.

Nosotros también lo hicimos.

Al principio buscábamos desde un punto de vista práctico. Queríamos productos que funcionaran y que fueran cómodos.

Encontramos muchas opciones.

Algunas eran funcionales. Otras eran bonitas. Muchas cumplían correctamente con aquello para lo que habían sido creadas.

Pero nada terminaba de encajar.

Quizá alguna vez te haya ocurrido lo mismo.

Ves un producto que parece adecuado. No hay nada malo en él. Pero tampoco hay nada que te haga sentir que está pensado para ese perro concreto que vive contigo.

Para el que te espera junto a la puerta.

El que conoce tus horarios mejor que tú.

El que ha cambiado la manera en la que sientes tu propia casa.

Cuando “correcto” deja de ser suficiente

A medida que el vínculo crecía, nuestra manera de elegir también empezó a cambiar.

Ya no queríamos comprar cualquier collar.

Queríamos saber que el interior cuidaría el contacto con su piel.

Que la estructura sería resistente.

Que el sistema respondería si intentaba retroceder o escapar.

Y que todo eso podía existir dentro de una pieza con una intención y un diseño cuidado.

No buscábamos perfección.

Buscábamos coherencia.

Que aquello que iba a acompañarlo cada día se pareciera al cuidado con el que nosotros lo elegíamos.

Pero lo que encontrábamos se quedaba pequeño.

Eran productos correctos.

Nosotros sentíamos algo mucho más grande.

Puede que entiendas esa incomodidad

La entiendes si alguna vez has dicho “es solo un perro” y, al pronunciarlo, has sentido que no era verdad.

Si alguna vez alguien te ha preguntado por qué organizas tu vida pensando tanto en él y no has sabido qué responder.

Si has intentado explicar lo que significa y ninguna palabra te ha parecido suficiente.

Ese fue nuestro punto de partida.

No la intención de crear una marca.

La necesidad de dar forma a algo que no encontrábamos.

Cuando dejamos de buscar

En algún momento entendimos que aquello que queríamos quizá todavía no existía.

Entonces dejamos de esperar.

Empezamos a probar materiales, revisar estructuras y pensar en el funcionamiento del sistema martingale.

Prestamos atención al tejido exterior, al interior suave, a las costuras y a los componentes metálicos.

Pensamos en el paseo tranquilo, pero también en ese instante en el que un ruido inesperado puede asustarlo.

En cómo debía responder el collar.

En qué debía sentir él.

Y en qué necesitabas sentir tú cuando lo llevara.

Así nació Adelluky.

No porque faltaran collares.

Sino porque faltaba intención.

El motivo continúa contigo

Adelluky sigue existiendo porque sabemos que no somos los únicos.

Quizá tú tampoco quieras elegir únicamente por necesidad.

Quizá buscas algo que funcione, pero que también represente.

Algo que cuide sin interferir.

Algo que esté presente en cientos de paseos y termine formando parte de vuestra historia.

Nuestro porqué empezó con él.

Pero también continúa con el tuyo.

Con esa forma tan personal en la que lo miras y sabes que cualquier objeto parece pequeño comparado con todo lo que significa.

Descubre los diseños que nacieron de nuestro porqué y encuentra el que encaje con el tuyo.


Diseñado para acompañar, no para imponerse. Para estar sin hacerse notar.

Descubre que te hemos preparado

0 comentarios

Dejar un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.