Quién está detrás de Adelluky: nuestra historia quizá también sea la tuya

Persona abrazando a su perro en un retrato de estudio

Nuestra historia quizá también sea un poco la tuya

Puede que recuerdes perfectamente el día en que llegó.

O quizá no recuerdes todos los detalles, pero sí aquella primera sensación. La forma en la que te miró. Cómo recorrió la casa intentando entender dónde estaba. Ese instante en el que todavía no sabías todo lo que iba a cambiar.

Nosotros tampoco lo sabíamos.

Antes de Adelluky éramos una pareja con una vida bastante normal. Teníamos nuestros horarios, nuestros planes de fin de semana y unas rutinas que parecían funcionar.

Todo estaba, más o menos, en su sitio.

Entonces decidimos adoptar un perro.

Lo pensamos con calma. Valoramos la responsabilidad, el tiempo que necesitaría y los cambios que supondría.

Probablemente tú también lo hiciste.

Quizá preparaste su cama. Elegiste dónde colocar sus cosas. Pensaste cuáles serían las normas y te prometiste que se cumplirían.

Nosotros también teníamos normas.

No se subiría al sofá. De la cama ni hablar. Tendría su espacio y nosotros conservaríamos el nuestro.

Parecía fácil.

Hasta que dejó de serlo.

Cuando empieza a ocupar algo más que espacio

Primero se acercó al sofá.

Después apoyó la cabeza.

Un día terminó encima y descubrimos que no pasaba nada.

Puede que en tu casa sucediera de otra manera. Quizá no fue el sofá. Quizá fue esa habitación en la que no iba a entrar, el viaje al que no pensabas llevarlo o la cama que habías comprado para que durmiera lejos de ti.

Las normas fueron cambiando.

Pero no porque él quisiera ocuparlo todo.

Cambiaron porque, poco a poco, tú empezaste a querer que estuviera en todo.

Comenzaste a reconocer el sonido de sus pasos. A buscarlo al entrar en una habitación. A calcular cuánto tiempo llevaba solo. A organizar algunos planes pensando también en él.

Y puede que entonces te ocurriera lo mismo que a nosotros.

Dejó de ser “el perro”.

Se convirtió en esa presencia que te espera cuando vuelves. Que se acerca cuando algo no va bien. Que consigue acompañarte sin hacer preguntas y entenderte sin que tengas que decir nada.

Entonces, ¿quién está detrás de Adelluky?

Estamos nosotros.

Una pareja que adoptó un perro pensando que tendría que enseñarle a formar parte de su vida.

Y que terminó aprendiendo de él una manera diferente de sentirla.

Pero detrás de Adelluky también estás tú.

Tú, si has retrasado una salida porque se había quedado dormido encima de ti.

Si has cambiado un plan para poder llevarlo.

Si alguna vez has tenido un día complicado y has sentido que ese paseo que no te apetecía dar terminó siendo lo que necesitabas.

Si lo miras y sabes que llamarlo “mascota” se queda demasiado pequeño.

No porque nuestras historias sean iguales.

Sino porque probablemente compartan esa misma sensación.

Adelluky empieza con tres: nosotros y él.

Pero continúa con cada persona que reconoce algo de su propia historia cuando hablamos de la nuestra.

Por eso no queremos presentarnos únicamente como una marca.

Queremos presentarnos como alguien que lo entiende.

Porque también hemos sentido cómo un perro llega a casa ocupando un espacio pequeño y termina cambiándolo todo.

Ahora piensa en vuestra historia

¿Cómo llegó? ¿Qué norma rompió primero? ¿En qué momento dejaste de imaginar tu vida sin él?

Puede que ahí también empiece Adelluky.

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